Hoy en día nos encontramos inmersos en la era de la información, donde la educación sufre cada día cambios, tanto en forma como en fondo. Ahora ésta se está enriqueciendo con el uso de tecnologías que permiten nuevas experiencias en los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Estos cambios de fondo son propiciados por las necesidades de la industria y la sociedad a las que se enfrentarán los alumnos cuando terminen la escuela, así como por la adopción de estas tecnologías en su vida diario.
No debemos olvidar que el uso de las nuevas

tecnologías debe verse como una herramienta, que ayudará a la resolución de problemas a los que se enfrentan los alumnos en la vida diaria. La comunicación humana, como suma y síntesis de todos los demás tipos, tiene como objeto de estudio comprender y explicar los proceso y subprocesos de índole interactiva (comunicativa) que tienen lugar en la sociedad. Utiliza el lenguaje estructurando conceptual para poder interactuar con otros miembros de su misma especie.

En el proceso de la comunicación, los actores principales interactúan entre sí para decidir si participan en él (este es un acto volitivo). Cuando deciden hacerlo es desde un enfoque comunicativo donde ambas partes, emisor-receptor, emiten reciben tienen feedback vuelven a emitir mensajes.

Durante este proceso se fomentan las relaciones interpersonales, intrapersonales intergrupales, intragrupales (que son los subniveles de la comunicación). La cantidad de datos que emite el emisor que fluyen a través de la información van modificando la conducta del receptor.

Ahora me enfocará a un ámbito que, considero, es un terreno propicio para lograr el proceso comunicativo: la educación. En el ámbito educativo y, desde un enfoque comunicativo, los datos son transmitidos en forma que sea significativa para el alumno que los recibe.

El papel de los actores en este proceso ha cambiado mucho. En la educación tradicional el profesor era la autoridad en el salón: él era el único que lo sabía todo. El alumno era sólo un receptor de conocimientos, y se le consideraba un ser pasivo.

Después de investigar las maneras en que una persona tiene acceso a la información y aprende, en papel de estos actores ha cambiado. Ya hay una interacción entre los dos. Entre los dos construyen y se responsabilizan del proceso del aprendizaje. Al transmitir sus conocimientos, el profesor no lo hace de forma arbitraria, sino que ahora es un mediador, facilitador del aprendizaje. El alumno debe ser responsable de su propio aprendizaje, de decodificar la información transmitida, procesarla y aplicar los conceptos a situaciones reales a las que se enfrentan en su vida diaria, así logrará un aprendizaje significativo para él (Jack C. Richards, Reflective Teaching in Second Language Classroom, 1996).

Para lograr esta significación en el aprendizaje, el profesor debe transmitir clases interesantes, motivantes críticas. Primero debe hacer un análisis de los estilos de aprendizaje de sus alumnos. Este arrojará datos de cómo les gusta aprender. Alguno de estos será que prefieren ver la TV que asistir a la escuela porque también aprenden de ella. Como resultado de este análisis, hay que esta actualizados en estas nuevas formas de adquirir el conocimiento y traer estos medios de comunicación al salón de clases y hacerlos nuestros aliados.

Un medio de comunicación es un soporte y transporte de mensajes y respuestas. Hay diferentes clasificaciones de ellos, pero la que nos ocupa es: colectivos o masivos, ya que transportan información a grandes masas.

La presencia creciente de estos medios en la vida cotidiana de todos nosotros plantea un desafío, tanto a las instituciones sociales como a todos los miembros de la sociedad que participamos en ellas. Si comparamos los procesos de instrucción en el aula con la información que presentan los medios la primera estaría en desventaja. Lo que se ofrece en los medios a los niños, independientemente de que la consideremos valioso, les está permitiendo tener un conjunto de conocimientos que les son más oportunos para ubicarse y moverse en el mundo, en su vida cotidiana. Mientras que en la escuela se quiere producir una situación propicia para la enseñanza aprendizaje, los medios están reproduciendo situaciones reales, y, que además, facilitan el aprendizaje.

El desafío que enfrentamos como profesores es: hacemos a los medios nuestros aliados (como se mencionó anteriormente, o seguirán compitiendo contra nosotros como enemigos, haciéndonos perder relevancia en la educación de los alumnos y dejándonos marginados de su desarrollo educativo real, ese que sede fuera del aula. Como decía J. Dewey: si lo que nuestros alumnos aprenden fuera del aula es relevante para su aprendizaje dentro de la escuela, es obligación, nuestra como educadores, tomar en cuenta ese aprendizaje (citado en Scheffler, 19983).

Es necesario hacer de manera explícita una mediación que oriente los aprendizajes de los alumnos fuera del salón, que permita recontextualizarlos, sancionarlos bajo diversos criterios éticos y sociales y que permita aprovechar lo positivo que ofrecen los medios.

Los medios, como auxiliares didácticos, no recuerdan que los procesos de comunicación y aprendizaje tienen lugar no en la enseñanza, sino en la recepción o respuesta que dan los alumnos al mensaje o estímulo original. El aprendizaje no se define en e proceso sino en el alumno y sólo en parte depende del esfuerzo instructivo.

Lo importante, tanto en el proceso de aprendizaje como en el de la comunicación, es lo que sucede no en el externo de emisión sino en el extremo de la recepción, esta se logra, en parte, por las intenciones del emisor, y de qué formas se valió para poder transmitir el mensaje.

La Escuela Nacional Preparatoria, consciente de estos cambios tecnológicos, ha promovido proyectos en los que se busca un mejor desarrollo de las estrategias metodológicas, utilizando los programas multimedia con una herramienta didáctica, que reditué en la mejor preparación de sus alumnos.

En esta institución se ofrecen cuatro idiomas: Alemán, Francés, Inglés e Italiano, con el fin de que los alumnos egresados estén capacitados para enfrentarse a un mundo en el que la actualización en el conocimiento se ha vuelto una ley de supervivencia.

Actualmente no se cuenta con un servicio que permita el intercambio en la vida académica de los profesores de idiomas a través de la presentación, difusión y préstamo de material didáctico que frecuentemente es elaborado por los mismos profesores. Debido a esta situación gran parte de la riqueza didáctica se desperdicia o se pierde por no compartirla.

Uno de estos proyectos, que pertenece al programa de PAEHCSA, es la creación de centros de acopio de material didáctico para profesores de lenguas extranjeras, conocido como SEMDI. Cuyas siglas quieren decir Servicio de Material Didáctico para Idiomas. Este es un programa piloto que pretende contribuir al fortalecimiento de las lenguas extranjeras.